martes, 24 de julio de 2012

Abrazo Nocturno. Capitulo 9

Ella gimió y tembló mientras él cuidadosamente separaba sus blandos pliegues y atormentaba su
hendidura.
Oh, sí, él quería esto de ella. Quería ver su cabeza contra las almohadas y oír su grito cuando
se corriera por él.
__________ le aferró firmemente la cabeza contra su pecho mientras abría mas las piernas, dándole
un mayor acceso a su cuerpo. Ella ardía y latía al sentir su mano acariciándola. Y cuando
introdujo sus dedos en ella, gritó fuertemente.
Su cuerpo ardía por el de él de la forma más increíble. Era tan caliente y feroz que la hacía
temblar de necesidad. Nunca había deseado a un hombre tanto como deseaba a éste. Quería empujarlo
más cerca de ella. Más cerca y más cerca hasta que verdaderamente se transformaran en un solo
ser.
Incapaz de esperar más, bajó la mano entre sus cuerpos a fin de poder guiarlo profundamente dentro
de ella.
Gimieron al unísono.
__________ arqueó la espalda, arrastrándolo aún más profundo.
Era tan duro y caliente, tan completo. Ella nunca había sentido nada mejor que él llenándola.
Él se sentó sobre sus piernas y empujó sus caderas y así se deslizó en ella, lentamente,
profundamente.
Era un ritmo arrollador que la hizo contorsionarse ante el intenso placer de sus íntimas caricias.
Ella clavó los ojos en él mientras la miraba con ternura.
-Eres tan bella -murmuró, meciendo sus caderas contra las de ella y empujándose en su interior
aún más profundo y más duro.
-Tú también -dijo agarrándole sus rodillas. Sus ojos se oscurecieron mientras la miraban y se dio
así mismo en esta unión. Nunca un hombre le había hecho el amor así. Era como si él no fuera
nada más que sexo. Como si no pudiera sentir más que su cuerpo.
Tenía tal forma de mover sus caderas mientras se deslizaba adentro y afuera, duro y profundo. La
atormentaba con sus manos, sus dedos la acariciaban al mismo tiempo que sus empujes. El placer de su
toque impregnó cada fibra de su ser.
Y cuando ella se corrió, el orgasmo fue tan intenso que gritó.
Nick gruñó ante el sonido de su éxtasis mientras su cuerpo se aferraba al de él. Gritando se
estiró y lo arrastró encima de ella.
Luego, ella hizo la cosa más extraña de todas... acarició con la nariz su cuello y su cara,
dejando caer besos por toda su mejilla y hombro. Nick se congeló.
Sus brazos lo mantuvieron apretado contra ella, mientras envolvía su cuerpo alrededor del suyo. La
ternura de su toque y sus acciones lo punzaron, penetrando a través del férreo control que
mantenía sus emociones.
Era como si ella realmente se preocupara por él. Como si él significara algo para ella. Como si
ella le estuviera haciendo el amor a él.
Sólo una mujer lo había sostenido así... Apenas podía respirar. Por primera vez en mil
quinientos años él sentía que realmente le estaba haciendo el amor a una mujer y no solo
satisfaciendo un deseo primitivo.
No, éste no era sexo sin sentido.
Él la sentía. Se sentía conectado a ella. Sentía como si fueran más que desconocidos sin
ataduras entre ellos.
Sus labios abrasaron su piel mientras ella continuaba acariciando su cuello y empujándose a sí
misma en contra de él. La sostuvo suavemente y cerró los ojos. Sus sentidos y sus emociones
tambalearon ante el placer del momento.
Cuando se corrió en sus brazos, tembló hasta el centro de su maltratado y cansado corazón.
Yació allí, vulnerable y aterrorizado.
No, él no podía haber sentido eso. Él no podría tener estos sentimientos por ella. No era
posible.
Estaba equivocado. Lo que tuvieron fue sexual. Sexo increíblemente genial, pero nada más que eso.
Sexo.
Simple.
Básico.
Elemental.
Y se lo iba a probar a sí mismo de una u otra manera

Abrazo Nocturno. Capitulo 8

 Se aferró al borde de la cama mientras ella exploraba su espalda con la boca.
-¿Tiene un significado especial? -él cerró sus ojos mientras ella regresaba a seguir las marcas con su lengua-. Son símbolos célticos para la protección, el poder, y la longevidad. -Nick apretó los dientes ante la ironía. Su tío no había tenido idea lo que le aguardaba a su sobrino cuando había colocado esas marcas en su piel. Cuán larga sería su vida.
Ella dio un lametazo largo, caliente, y luego lo empujó hacia atrás.
-No puedo creer que tu tío hiciera esto. Mi padre se intimidó cuando vio el mío.
Nick la miró sobre su hombro.
-¿Tienes un tatuaje?
Apoyó su pierna izquierda alrededor de su cintura y le mostró la parte interna del toJoeo. Era un sol celta muy pequeño, con el símbolo dentado para la creatividad.
Sonriendo, lo recorrió con la mano.
-Muy bonito.
-Sí, pero dolió por días. No puedo imaginar cuánto peor ha debido ser el tuyo.
Ella no tenía idea. Especialmente desde que había sido creado mucho tiempo antes de que existieran
las agujas esterilizadas. Su tío meticulosamente había insertado el diseño en su cuerpo, por
medio de golpecitos durante tres meses. Algunas veces se habían infectado y sólo las habilidades
herbarias de Nynia le habían salvado la vida.
-No fue tan malo.
-Ooh -dijo ella en broma, arrugando la nariz-. El Señor Tipo Rudo.
-¿Preferirías que dijera que dolió?
-Nunca duele admitir que sentiste dolor.
-Nena -dijo él quedo-. No siento dolor. En toda la vida.
Lo miró sorprendida.
-¿Realmente? ¿Ni siquiera uno pequeño? -negaba con la cabeza mientras suprimía las emociones. No
se atrevía a permitirse sentir el dolor de todo lo que había perdido. Aún después de todos estos
siglos, lo destruiría.
-Es un desperdicio de tiempo y energía. También agota a la mente y te hace débil.
-Pero sin dolor, no puedes tener alegría. Es el equilibrio lo que nos hace apreciar los extremos.
Bueno eso era un concepto profundo. Muy profundo, considerando que estaban desnudos, sentados en su
cama.
-¿Siempre filosofas mientras estás desnuda con un hombre?
Ella mordió su hombro traviesamente con los dientes.
-Es bastante difícil encontrar a un hombre que esté dispuesto a hacer eso. -Bajó la mirada hasta
sus pechos-. Imagino que sería mucho más fácil si no te viese tan condenadamente bien sin tus
ropas.
Gimió mientras bajaba la cabeza y tomaba uno de sus pechos en su boca. Se recostó en la cama
arrastrándolo con ella.
Nick suspiró al sentir su aureola arrugada bajo su lengua. Rozó con su mano la curva de la cadera,
su muslo suave, y a través de la maraña húmeda de rizos, hasta que pudo tocar la parte que más
ardientemente deseaba.
No podía contar cuántos siglos habían pasado desde que compartiera una risa real con una amante. Y esta mujer lo hacía reír. Lo volvía loco.
Mejor aun, lo hacía arder.
__________ había tropezado con su mundo y lo había puesto al revés. Había tocado las emociones que había enterrado hacía mucho tiempo. Haciéndolo sentir extrañamente vivo otra vez, lo cuál para un hombre que había muerto mil quinientos años atrás era realmente un logro.
Le dio sentimientos que no entendía. Se sentía como un niño en la mañana de Navidad, sobrecargado con vistas y olores. Sus sentidos lo estaban abrumando con necesidad.
Con deseo por ella.
Relamiéndose los labios anticipadamente, corrió su mano sobre su muslo sedoso, hasta sus caderas. Esta mujer tenía el culo más fino que alguna vez hubiera acariciado. Levantó el vestido hasta su cintura mientras ella cerraba sus tobillos detrás de su espalda.
Su cabeza dio vueltas al sentir como se envolvía alrededor de él. El calor de sus muslos internos quemaron su cintura en tanto sentía su humedad contra su estómago.
Regresando a sus labios, la llevó a la cama y la acostó sobre el colchón. Sin soltarse del abrazo, se colocó encima y la besó completamente, profundamente, mientras posaba su hinchada erección contra la parte de ella en la que él ya no podía esperar para enterrarse. Probó la calidez de su boca y escuchó sus gemidos de placer.
Cerrando los ojos, inspiró su perfume único y dejó que lo inundara.
__________ quería sollozar de lo bien que se sentía sobre ella. El cuero de sus pantalones la acariciaba íntimamente mientras sus labios atormentaban los de ella. Sus trenzas le hacían cosquillas en su cuello con cada movimiento que él hacía. Y sus manos se sentían malvadamente maravillosas mientras las deslizaba sobre su cuerpo, buscando cada parte suya.
Casi lloriqueó en señal de protesta cuando él se apartó.
Le sacó el vestido y lo lanzó al piso.
Se sintió más que físicamente desnuda delante de él. Por alguna razón también se sentía espiritualmente desnuda. Era como si pudiera ver profundamente dentro de ella de alguna forma, como si conociera cosas acerca de ella que nadie más sabía.
Como si estuvieran conectados en un nivel que transcendía el vínculo físico.
¡Al fin! Pensó, cuando volvió a acomodarse sobre ella. Luego sus pensamientos se dispersaron otra vez y se convirtió en una con el momento. Esta percepción de él era realmente extraña.
__________ siseó ante lo maravilloso que él sabía. Toda esa piel lujuriosa, bronceada, un poco pinchuda por su barba masculina. Adoraba el sabor de la mandíbula de un hombre.
Ninguno había tenido un sabor más perfecto.
Movió las manos desde la cintura hasta la bragueta. Su erección era enorme. Echándose hacia atrás ligeramente, observó su cara mientras le abría los pantalones y lo tocaba por primera vez.
Él cerró sus ojos y gruñó profundamente en su garganta mientras se mecía suavemente en contra de sus manos. Oh, a ella le gustó como lo sentía. Estaba tan duro y listo para ella.
Entrelazó sus dedos en los rizos pequeños, moviendo su mano más abajo, hasta poder ahuecar el calor suave de él en su palma.
Nick gimió de placer. Se sentía tan increíblemente bien que lo sostuviera de esa forma. Había tenido sexo más veces de las que podía contar, y aun así había algo nuevo en esta experiencia.
Algo fresco.
Ella tiró hacia abajo sus pantalones a fin de engancharlos con los pies y quitárselos de encima. No fue hasta que ella frunció el ceño que ambos recordaron que todavía llevaba puestas las botas.
-Uy -dijo ella con una sonrisa.
Nick se rió ahogadamente, la besó profundamente, y se dio la vuelta para quitárselas. Ella se levantó en sus rodillas y recostó su cuerpo desnudo contra la espalda desnuda, haciéndolo temblar al sentir sus pechos contra su columna vertebral.
-Simplemente amo este tatuaje -dijo mientras lentamente lo trazaba con su lengua bajando por su espalda.



lunes, 23 de julio de 2012

Abrazo Nocturno. Capitulo 7

Ella se encogió de hombros.
-Vendo mis artesanías en Jackson Square y tengo un puesto al lado de Karen. Hace un par de años,
ella trajo a este tipo audaz para trabajar con ella vestido con una remera ajustada y pantalones
cortos. Julian realmente tenía el pelo largo en ese momento. De cualquier manera, había un gran
grupo de mujeres que se habían reunido para mirarlo. Karen pensó que era un desastre, pero hice
tanto dinero vendiendo bocetos de él que no me importó.
Nick frunció el ceño mientras una ola muy peculiar de celos le traspasaba. Y antes de que se
pudiera detener a sí mismo, le preguntó
-¿Conservas alguno de esos bocetos?
-Sólo tenía uno, y se lo di a Grace hace aproximadamente un año.
Más aliviado que lo que admitiría, Nick la miró mientras ella lo miraba. Su mirada siguió la
curva de sus labios, la línea de su mandíbula, y le hizo ansiar poseerla, besarle los labios una
vez más.
-Sabes, eres realmente guapo cuando sonríes.
-¿Lo soy? -preguntó, sintiendo una extraña satisfacción.
-Sí, lo eres.
__________ tragó mientras se daba cuenta que él ya no tenía ninguna razón para quedarse allí.
No es que a ella le importara; ella debía regresar a su trabajo. Y al mismo tiempo no quería que
se fuera.
-Supongo que ahora te irás ya que estás todo vestido.
Él miró de reojo la luz del sol.
-Lo siento pero no puedo irme antes que el sol se esconda.
-Oh -__________ trató de ahogar el vértigo dentro de ella.
Él se aclaró la voz.
-Si tienes cosas que hacer...
-Oh no -dijo ella rápidamente, luego hizo una pausa-. Digo, yo... um... sería rudo, muy rudo,
dejarte solo aquí. Especialmente cuando no tengo una TV o cualquier otra cosa que puedas hacer.
-Ella se relamió los labios-. Entonces, puesto que no puedes salir, que te gustaría hacer por el
resto de la tarde?
-¿Honestamente?
-Sí
-Nada me gustaría más que hacer el amor contigo.
__________ dio marcha atrás, sobresaltada ante la franqueza de Nick. Pero más que eso, estaba
aturdida, ya que quería lo mismo y apenas lo conocía. Y aun así no podía negar cuánto deseaba
hacer el amor con él.
Cuánto deseaba acariciar cada pulgada de ese cuerpo poderoso, divinamente masculino.
Su lujuria no le parecía incorrecta. Parecía extrañamente correcta y simplemente natural. DE una
forma extraña sintió como si ya lo conociera. Como si se supusiera que ellos debían ser mucho
más íntimos que dos extraños que se habían encontrado casualmente en una calle oscura.
Lo deseaba a un nivel que no alcanzaba a comprender.
-No te andas por las ramas, ¿no? -preguntó impertinentemente.
-No -contestó, con sus ojos azabache quemándola con ardiente potencia-, yo no.
El poder de su deseo la recorrió, cautivándola. Él era tan intenso, tan hipnótico. Y se
encontró inexplicablemente atraída por él.
Él extendió la mano y tocó un mechón de su pelo. El deseo se enroscó a través de sus venas,
excitándola. En ninguna otra parte sus cuerpos se tocaban, pero juraba que podía sentirlo con cada
célula de su cuerpo.
Ella se estremeció con necesidad.
Con calor.
Con deseo.
Se inclinó y murmuró en su oído, su respiración rozándole la piel.
-Siempre he sido un firme creyente de vivir el momento. En tomar lo que quiero cuando lo deseo. Y
ahora mismo, __________, yo te deseo. Quiero saborear cada centímetro de tu cuerpo. Sentir tu
respiración sobre mi cuello mientras te hago el amor. Explorar con mi lengua cada parte de ti hasta
que me ruegues que me detenga.
Ella tembló de la forma en que dijo eso.
-La vida es corta, supongo.
Él se rió suavemente mientras le acariciaba la mejilla con sus labios. Su piel barbuda raspaba la
de ella y se derritió ante la percepción viril de él.
-Más para unos que para otros.
__________ inspiró profundamente mientras la seriedad caía sobre ellos. El humor de la habitación
no sólo era serio, el aire entre ellos era cada vez más cargado.
Con electricidad sexual.
Nick movió su boca peligrosamente cerca de la de ella.
Lentamente.
Tentadoramente.
El tiempo se detuvo mientras esperaba que sus labios reclamaran los de ella. Mientras esperaba, para
saborear su pasión otra vez.
Luego, la tomó entre sus brazos y la besó tan posesivamente que la dejó sin aliento.
__________ gimió mientras lo saboreaba con sus labios y con su corazón. Él invadió cada sentido
que poseía. Sus músculos se abultaban y se flexionaban bajo sus manos en tanto su lengua se
frotaba contra la de ella. Lo escuchó gruñir bajo y profundo en su garganta, como una bestia
desenjaulada.
Ella tembló otra vez.
Ella pasó las puntas de los dedos sobre la base cálida de su cuello, jugando con la piel suave,
blanda de allí, antes de subirlos a través de las hebras doradas de su pelo, dejándolas
enrollarse alrededor de su carne.
Cómo le gustaba la forma en que este hombre se sentía en sus brazos. El perfume a cuero y a Nick
invadió su cabeza y la hizo tambalear. Él la rodeó con la fuerte dureza de su cuerpo.
Sintió su deseo mientras su erección presionaba contra su estómago, y la encendía, haciéndola
ansiar su cuerpo, sus caricias. Lo deseaba dentro de ella tan desesperadamente que la dejó
estupefacta. Nunca en su vida había deseado a un hombre como a éste.
La levantó en sus brazos, soportando su peso mientras profundizaba el beso. Sin esfuerzo alguno,
sus manos firmes sostuvieron su trasero contra sus caderas mientras su protuberancia presionaba su
centro. Gimió ante el contacto íntimo con el cuero y el hombre.
Devolviéndole el beso tan duramente como podía, envolvió sus piernas alrededor de su cintura.
Sintió su risa satisfecha rugir fuera de su cuerpo. Hizo que su estómago la acariciara entre las
piernas, su pecho frotó el de ella, inflamándola aún más.
¿Oh, cariño, qué estás haciendo?
__________ oyó su razonable voz en su cabeza. No había tenido una relación de una noche, o en
este caso de un día desde la universidad.
La única vez que lo había hecho, se había sentido tan barata después, que había jurado que
nunca lo haría nuevamente. Y acá estaba ella, próxima a repetir ese fiasco. Dios mío, no sabía
nada de este hombre. Ni siquiera su apellido.
Pero por alguna razón, nada de eso tenía importancia. Lo único en que podía enfocar la atención
era en lo bien que se sentía mientras lo abrazaba. Lo maravilloso que se vería en su cama, y el
hecho que a ella realmente le gustaba. Más de lo que debería. Más de lo que tenía sentido.
Correcto o incorrecto, quería compartir su cuerpo con él. No, ella necesitaba esto. Era lo que
quería en lo más profundo de su corazón. Y ella siempre seguiría a su corazón, donde quiera que
éste la llevara.
No habría arrepentimientos acerca de esto. Ningún segundo pensamiento.
Él deslizó el borde de su vestido hacia atrás, sobre sus muslos. Tembló al percibir el material
fresco arrastrándose por la piel, seguido por el calor de sus manos. Él hizo deslizar sus palmas
por la parte de atrás de sus muslos hasta abarcar su trasero. Gruñó de placer, un sonido intenso
y primitivo.
Lleno de necesidad.
-Me gusta como te siento, pequeña __________ -suspiró contra sus labios.
__________ no podía pensar claramente con sus manos grandes y firmes en su piel desnuda. Él
sumergió la cabeza en su cuello donde sus labios la quemaron. Sus dientes le rasparon la piel
mientras la mordía tiernamente.
Estaba a punto de decirle cuán filosos eran sus dientes cuando le dio un estremecedor lametazo
caliente a su piel.
Sus pensamientos se esparcieron por todos lados.
El hombre era simplemente demasiado delicioso, no podía dejarlo ir sin haber probado ese cuerpo
delgado y duro. Le sacó la remera por la cabeza y recorrió con sus manos el pecho y el tatuaje.
¡Oh, sí. Ella deseaba esto!
¡Ella lo deseaba a él!.
Nick le dio una sonrisa con labios apretados mientras veía el hambre crudo en sus ojos café
oscuros. Iba a saborear a esta mujer.
Hasta la última diminuta pulgada suya.
Debido a su pasión y su pasión de vivir, sólo podía imaginar lo buena amante que ella sería.
Había pasado bastante tiempo desde que hubiera encontrado a una mujer que le fascinara. Como Dark
Hunter, había escogido a sus amantes al azar, sabiendo que nunca las vería otra vez.
Por siglos, se había contentado con sexo de una sola noche. Con mujeres deseosas que no querían
nada más de él que las pocas horas de placer que les podía dar.
Las había encontrado a todas ellas en la oscuridad de la noche.
Nunca a la luz del día.
Después de una conversación mínima para serenarlas, las había montado salvajemente, y al
terminar, se habían ido por caminos separados. La mayoría de las veces, ni siquiera se había
tomado la molestia de preguntarles sus nombres.
Pero en el fondo de su mente, sabía que algo era diferente esta vez. Algo era diferente acerca de
__________.

Abrazo Nocturno. Capitulo 6

Las piezas eran una mezcla fogosa de color, y los diseños en ellos estaban lejos de lo moderno.
Debía haber estudiado extensamente las culturas griega y celta para reproducir tales copias de
forma tan auténtica. Era notable qué tan verdaderas eran para el pasado. Si él no supiera lo
suficiente, habría jurado que un Were-Hunter las había traído en el tiempo.
Un golpe sonó en la puerta.

[1] Brathair: hermano en gaélico


Nick colocó el tazón que estaba viendo con los otros en el estante junto a la puerta. Dio un paso
hacia la puerta y la abrió para ver a Kyrian y Julian parados al otro lado.
Ambos boquearon al verlo virtualmente desnudo en el loft.
Nick cerró de golpe la puerta.
Kyrian se rió a carcajadas. Nick se encogió de miedo.
-Vamos, Nick -bromeó Kyrian del otro lado-.¿No quieres tus ropas, tus llaves? Oh espera, ¿qué
hay acerca de la dignidad?
Nick abrió la puerta, agarró a Kyrian por la camisa y lo metió adentro.
-Eres un estúpido.
Kyrian se rió aun más fuerte mientras Julian Alexander entraba. Por su expresión, Nick podía
decir que Julian quería reírse también, pero ponía empeño para no hacerlo. Nick apreció eso.
Kyrian, por otro lado, no era tan amable.
-Bonitas rodillas, amigo, pero tendrías que usar un Bush Hog[1] en el pelo de las piernas.
-Cállate. -Nick agarró el bolso con ropa de la mano de Kyrian y sacó sus pantalones de cuero-.
Julian, quiero agradecerte por ser un adulto y no reírte de mi.
Con las manos en los bolsillos de los pantalones, Julian asintió.
-Habiendo estado en tus zapatos, no puedo hacerlo. Por supuesto en mi defensa aclaro que mi toalla
al menos era verde oscura y no rosa.-dijo Julian
Lo dos se rieron a carcajadas mientras Nick gemía. Kyrian dio un golpecito al borde de la toalla.
-¿Qué es esto? ¿Encaje?
-No -dijo Julian-, creo que eso se llama crochet.
Nick desnudó sus colmillos a los dos.
-Mejor tengan cuidado, humanos, o podría decidir alimentarme de ustedes.
-Uh, mitad humanos -le recordó Julian-. Aliméntate conmigo y te daré dolor de estómago desde el
infierno.
Gruñéndoles, Nick rápidamente intercambió la toalla por sus pantalones.
-Entonces -dijo Kyrian-.¿Te has convertido en Ravyn ahora? ¿Necesito prevenir a Liam de que te
despojarás de tu ropa diariamente o qué?
Nick dio vuelta sus ojos ante la mención del Katagari Dark Hunter. Ravyn era uno de los que
cambiaba de forma y a menudo era atrapado desnudo después de la salida del sol.
-No, es cosa de una sola vez, espero. ¿Hablando de Liam, dónde esta él? Traté de llamarlo para
esta tarea.
-Está en clases.
-Sí, bien, él todavía esta en la nómina de los Cazadores Oscuros, así que dile que conserve su
teléfono encendido.
-¡Oh! -dijo Kyrian-. Poniéndote descontento en tu feroz desnudez.
Nick lo ignoró mientras se colocaba encima su remera negra.
_________ se detuvo al lado del puesto Tarot de Karen Laurens en Jackson Square. El pelo castaño
ondulado de Karen estaba atado hacia atrás con una bufanda estampada de leopardo, y su cuerpo
delgado estaba cubierto con un abrigo cuadrillé blanco y negro.
-Hey,______________ -la saludó Karen-. Me preguntaba si estabas descompuesta o algo por el estilo
ya que no estabas aquí con tu arte.
-Oh no, alguien vino.
Karen arqueó una ceja.
-¿Alguien viejo o alguien nuevo?
-Nuevo.
Karen la miró un poco escéptica.
-Espero que éste sea más agradable que el último tonto con que saliste.
__________ arrugó su nariz mientras recordaba a Greg. Un motero rudo, había sido menos que
detestable y la había confundido con su ex-novia Sara. Nada como ser llamada por el nombre
equivocado mientras estabas teniendo sexo con alguien.
Sin mencionar, que le había prestado trescientos dólares el día anterior al que ella lo sacara a
patadas. Aunque, considerándolo, los trescientos dólares valieron para desembarazarse de él.
-Él parece serlo. -ella palmeó la bolsa con las ropas de Nick-. Bueno, necesito regresar con él.
-¡__________! -Karen chasqueó-. Dime que no lo hiciste.
-¿No hice qué?
-Dejarlo en tu loft desatendido.
-Está bien. Él está a salvo.
Karen gimió.
-Mujer, ese generoso corazón tuyo te mete en más problemas. ¿Conoces a ese tipo?
__________ respiró profundamente. Estaba tan cansada que todos la sermonearan.
-Te veré más tarde, Madame Kary. -Se volvió deprisa por la calle hacia su coche con Karen
quejándose continuamente todo el camino.
¡Uf! ¿Por qué no podían confiar en ella alguna vez? Ella no tenía dos años de edad. Y ser
distraída no era igual a ser estúpida. Si su bondad la mataba, entonces ella estaría mejor muerta
que vivir una vida fría, sin sentimientos donde echaría de menos todos sus sentimientos y
posesiones.
Además, Nick no era como otros hombres. Ella lo sabía. Parecía tener más corazón que la
mayoría de los hombres que había conocido. Era electrizante. Peligroso. Misterioso.
Lo mejor de todo, él la estaba esperando desnudo en su loft.
Metiéndose en su coche, se dirigió a su casa.
No le tomó mucho tiempo alcanzar el club de su padre y aproximarse a la parte trasera donde siempre
estacionaba. __________ frunció el ceño al ver una inmensa moto Harley Davidson negra estacionada
al lado de un Lamborghini negro.
¿Los amigos de Nick?
Hmm, tal vez Wayne estaba en lo correcto. Tal vez Nick era un vendedor de drogas. No tan
completamente segura de él, salió de su coche y usó la puerta trasera que se abría al club
vacío.
Ella se apuró en subir las escaleras de acero y concreto que llevaban a su loft.
Empujando la puerta, se congeló al ver a los tres hombres, todos cuyos niveles de testosterona
estaban fuera de la escala de Richter. Eran absolutamente devastadores.
Wow, necesitaba su cuaderno de bocetos. Urgente.
Nick estaba vestido con pantalones de cuero negros y una remera apretada que abrazaba cada hendidura
de su mortífera perfección masculina. Estaba parado hablando con los otros dos hombres en su
cocina, dos hombres increíblemente bien parecidos. Hombres que estaban vestidos como profesionales
y no como moteros desempleados.
¡Qué asombrosamente refrescante!.
-Hola, __________ -la saludó Nick-. Éstos son mis amigos.
El que era de la altura de Nick le tendió la mano.
-Kyrian Hunter -dijo en un acento encantador que no era como el de Nick.
__________ sacudió su mano firme y callosa mientras reconocía el nombre.
-Así que tú eres el cuñado de Karen. Habla de ti y Amanda todo el tiempo.
Kyrian era ligeramente más delgado que Nick, con ojos verdes risueños y una sonrisa fácil. Su
cabello Castaño era una sombra más oscura que el de Nick y cortado en un estilo muy informal a la
moda.
-Debería tener miedo de lo que ella dice acerca de mí. Conociéndola, mejor no digo nada.
__________ sonrió.
-Es todo bueno, te lo prometo.
-Este es el Doctor Julian Alexander -dijo Nick, presentando al otro hombre, que vestía un suéter
azul marino y khakis[2] .
-Gusto en conocerte -dijo Julian extendiendo su mano.
__________ respondió del mismo modo. Julian era cinco centímetros mas bajo que los otros dos pero
aún así su aura era igual de fuerte y poderosa. Sus ojos eran de un azul primoroso y su pelo del
mismo color de Kyrian. Era el más avasallante de los tres pero sus ojos no eran menos amigables.
-¿Doctor? -preguntó ella.
-Enseño los clásicos en Loyola.
-¡Oh!. ¿También conoces a Karen Laurens?
Julian asintió.
-Muy bien. Ella es la mejor amiga de mi esposa.
-¿Grace? -dijo __________-.¿Estás casado con Grace?
El reconocimiento los golpeó al mismo tiempo.
-¿Eres tú? -le preguntó, rodeándolo para mirarlo desde atrás. Oh sí, ahora lo recordó-.¡Tú
eras el Señor Culo Ardiente!
Su cara se tensó por la vergüenza.
-¿Culo Ardiente? -preguntó Nick-. Tengo que oír esto.
-Oh, sí -agregó Kyrian.
-Debemos irnos -dijo Julian empujando a Kyrian hacia la puerta.
-¡Oh, qué demonios! -dijo Kyrian-. No hasta que oiga esto.
-Lindo verte de nuevo, __________ -dijo Julian, empujando a Kyrian hacia la puerta.
-No te preocupes, Kyrian -llamó Nick-. Me aseguraré de darte todos los detalles.
__________ dejó la bolsa con ropa en el mostrador mientras la puerta se cerraba de golpe.
-Supongo que no necesitarás esto después de todo.
-Lo siento. -Se apoyó contra el mostrador y la miró-. Entonces, dime como conociste a Julian.